Eramos muchos, y parió la abuela

Más de la mitad de mi niñez la viví en la casa de mis abuelos.  Allí vivíamos mis padres, mi hermano, mis abuelos paternos, mi bisabuela y un tío abuelo.  A estos hay que sumarle todos los agregados, las tías que llegaban de visita y se quedaban por días, los primos que mi abuela cuidaba todos los días de semana y pa’ colmo los vecinos que llegaban a todas las horas del día.  ¡Como dice el refrán, eramos muchos y parió la abuela!

La casa era enorme y el patio era nuestro mundo.  ¡Era lo suficientemente grande para que pudiéramos jugar a las escondidas, correr bicicleta, escalar montañas, explorar la naturaleza y hasta construir castillos y autopistas!   Nuestra casa era la única de toda la cuadra que tenía teléfono, y aunque las llamadas eran cortas las visitas no lo eran.  Llegaban para usar el teléfono y luego de la llamada mi abuela siempre los invitaba a tomarse un cafecito.  ¿Pero qué es un cafecito si no lo acompañas con un pedacito de pan con mantequilla, o galletas export soda con mantequilla?  La conversación que ocurría mientras se preparaba el café y luego se lo tomaban era un intercambio de noticias, preocupaciones y eventos familiares.  Mi abuela siempre decía que los vecinos son familia, la familia vive lejos, pero ellos están aquí al lado, si algo pasa ellos son los primeros que vienen a ayudar.

Para variar, mi abuela tenía razón.  Muchas veces fui testigo cuando alguno de nuestros vecinos se ofrecía para servir de chófer, o traer las cartas del correo, o la libra de pan para el desayuno.  Más de una vez vi a varios reunirse para ayudar a otro a construir una verja o un cuarto adicional.  También eran mecánicos si había que arreglar el carro de alguien.

Ser parte de la solución, eso fue lo que aprendí en esos años.  Es mucho más fácil quejarse y sentarse a esperar que alguien mas resuelva, pero así no se logra nada.  En el trabajo, la casa, el barrio o el país el trabajo en armonía de un grupo de personas con un objetivo común es el ingrediente más importante para el éxito.  Cuando la unión se produce dentro del marco del respeto y el genuino interés de ayuda mutua, la relación se transforma del acto de ayudarse por un bien común a una amistad.

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